
Para conmemorar este día con tanto significado para mí, quiero contaros mi historia en lo que concierne a mi gusto por la ciencia y también de como comencé con la robótica educativa. Sin más preámbulos, yo siempre fui una niña que destacaba en el colegio por mis buenas notas y mi buen comportamiento ¡Que buena es Andrea! Me gustaban mucho las asignaturas que tenías que ver con la ciencia y la naturaleza, también la tecnología, pero era algo inaccesible en aquella época y más en un pueblecito tan pequeño: Cortes de Baza.
Tras la secundaria donde cursé matemáticas y física, decidí por presión social acceder al bachiller artístico, aunque realmente también era una gran artista, no dibujaba especialmente bien, pero mis dibujos tenían alma.
Me decanté por estudiar psicología, que realmente no sabia muy bien a lo que me iba a enfrentar. Una vez dentro me apasionaban las asignaturas científicas, pero aborrecía las de clínica.
Me quedé embarazada durante la carrera, pero seguí adelante tanto con el embarazo como con mis estudios.
Cursé la asignatura de psicofisiología donde utilizábamos aparataje que media cambios fisiológicos de cuerpo frente a estímulos y ahí fue donde me pregunté si habría una forma casera de hacer mis propios aparatos. Investigué y conocí Arduino.
Cree varios proyectos estudiando por mi cuenta y una vez terminada la carrera y por supuesto sin trabajo, entre en un curso de robótica, que resultó ser robótica educativa. Descubrí la programación por bloques y la importancia de esta formación para los niños del futuro y decidí ir a los pueblos a dedicarme a enseñar a los alumnos mi gran pasión.
Los comienzos fueron difíciles, nadie conocía lo que yo quería enseñar, era una persona bastante tímida y mi aspecto físico era descuidado. Cuando iba a vender mi idea a ayuntamientos y colegios solo conseguía “portazos en las narices”. No me rendí y fui cambiando mi actitud ante los demás, poco a poco aprendí a ser más comunicativa y empecé a abrirme puertas.
Dani Sanz un día me llamo y me dijo, Andrea necesito el “Talento femenino” para mis cursos juegosrobotica.es y tecnodemia. Para mí, que una persona tan profesional y genial me solicitara, fue el empujón definitivo para valorar realmente mi gran labor.
Hoy en día aprenden conmigo más de 100 alumnos al año, repartidos por las comarcas de Baza y Huéscar, Erasmus de Rumanía y Polonia y maestros y profesores de la provincia de Granada.
Sigo estudiando y ampliando mis conocimientos día a día para mejorar como profesional y aumentar mi conocimiento.
Andrea Terrón Sánchez.
